El fenómeno de la minería: Cauca Territorio de Lucha y Muerte.
Descripción geográfica del pacifico.
La región del Pacifico Colombiano tiene 78.618 Kilómetros cuadrados aproximadamente, con 1300 kilómetros de costa representa el 7.17% del territorio nacional. Se extiende desde la frontera con Panamá hasta la frontera con Ecuador y desde la cresta de la cordillera occidental hasta el litoral del pacífico. Incluyendo las serranías del Baudó y Darién.
Aproximadamente la mitad del territorio de la región Pacífica, se encuentra en relieves de cordillera y serranías que tienen pendientes de gran longitud y fuerte inclinación, superior al 30 %.
http://www.utch.edu.co/portal/docs/plan_de_desarrollo/plan_de_desarrollo.pdf
miércoles, 4 de junio de 2014
Grupos Armados y Minería.
El ORO. Pan para hoy Hambre para Mañana
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El Norte del Cauca desde hace muchos años ha sido un territorio geo-estratégico donde los grupos armados se disputan el territorio para implantar su política guerrerista entre los grupos étnicos que habitamos en estas tierras fértiles y de grandes riquezas naturales como el agua, la biodiversidad y los diferentes metales que se encuentran en el sub suelo.

EL CONFLICTO ARMADO Y LA MINERÍA VISTOS DESDE ADENTRO
Ante las múltiples batallas realizadas por las guerrillas y las fuerzas militares del establecimiento, las comunidades indígenas que habitamos aquí hemos logrado resistir al sometimiento armado e ideológico. Gracias a la conciencia de las comunidades que han optado por caminar el Plan de Vida con el ánimo de defender los territorios ancestrales, espacio donde se tejen los pensamientos colectivos.
Con el pasar de los años, y, a través de asambleas, congresos y foros comunitarios; nos hemos dado cuenta de que dichas disputas territoriales obedecen a intereses económicos externos que han mirado en nuestra casa grande un lugar ideal para hacer sus inversiones económicas con el propósito de aumentar sus ganancias a costa de la destrucción de la Madre Tierra, tal cual como viene pasando en el territorio nacional. Uno de los casos más conocidos e ignorados por el gobierno colombiano ha sucedido en el departamento del Huila con la construcción de la represa del Quimbo, donde las comunidades han manifestado el descontento desde hace mucho tiempo, pero la respuesta del gobierno ha sido la represión por medio de las fuerzas militares que están al servicio de las transnacionales.
Otro de los casos ejemplares de lucha organizada es la batalla que están librando los campesinos de Ituango en Antioquia, donde la ambición de la Empresa de Servicios Públicos de Medellín ha llegado con la propuesta de supuesto desarrollo a través de la construcción de la represa Hidrohituango. Estas comunidades se han manifestado ante la imposición, pero lo que ha hecho el gobierno departamental y nacional es reprimir al pueblo que reclama sus justos derechos.
Lo mismo viene pasando con la explotación de oro que se lleva en los diferentes departamentos de Colombia tal cual como La Colosa en Cajamarca - Tolima, Cerrejón en la Guajira y un sinnúmero de minas grandes que se camuflan con la reforma del código minero que le abre la puerta a los de afuera y reprime con la fuerza pública a los mineros artesanales que buscan el sustento diario de sus hijos.
Ante la preocupación, en el año 2009 las autoridades ambientales de ACIN (Asociación de Cabildos Indígenas del norte del Cauca), realizaron la Primera Minga Territorial Económico Ambiental con el fin de alertar a las comunidades sobre la problemática que estaba llegando en ese tiempo a los territorios indígenas. En esta importante minga de pensamiento uno de los invitados como ponentes fue el investigador Cesar Padilla del Observatorio de Conflictos Mineros de Latinoamérica, quien hizo hincapié sobre la problemática minera en países como Guatemala, Bolivia, Perú y otros. Textualmente le habló a la asamblea diciendo “La minería no aporta a las economías locales. Al contrario, empobrece a las comunidades porque los minerales se acaban para siempre y solo quedan los desechos tóxicos que perduran por muchos años causando graves enfermedades a la población que habitan dichas tierras. Tampoco es cierto que la minería genera ingresos para el país. ¿Qué pasa con el pasivo ambiental? ¿Es el país o las comunidades quiénes pagan los daños ecológicos?”.
“El problema es que particularmente en América Latina se ha generado un proceso impulsado por el mito del desarrollo, es decir que si tenemos minerales tenemos que explotar porque no podemos ser mendigos estando sentados en un saco de oro y que hay que ser ricos y para serlo tenemos que explotar. Eso ya está demostrado que no sirve. Pero es algo que está metido en la cabeza de la gente y en la mente de los políticos porque todo político tiene mentalidad extractivista, es decir, su lógica es que nuestros recursos hay que explotarlos sin importar quien se perjudique", continuó Padilla y terminó con la siguiente reflexión, “Podemos vivir sin oro; pero no podemos vivir sin agua y aquellas comunidades a las que les falta agua, es probable que le sobre minería”.
Por otra parte, a pesar de la concientización que se viene generando en los diferentes espacios de debate frente a la minería, algunos comuneros de los resguardos deCanoas, Munchique los Tigres y en las riberas de los ríos en Toribio, Jambaló y Caloto, ha demostrado que la necesidad de la gente ha sido más fuerte que la misma conciencia porque a pesar de los diferentes debates y vías de hecho para tapar los socavones, no han generado los resultados esperados debido a que algunas personas continúan con sus labores de destrucción de la Madre Naturaleza.
Ante esta situación y en aras de continuar moviendo conciencias a nivel local, nacional e internacional, el Tejido de Comunicación, al inicio de este año 2013, terminó una producción documental titulada “Y siguen llegando por el oro”. Trabajo audiovisual que narra la problemática minera en el norte del Cauca, la militarización del territorio y las múltiples estrategias que busca el gobierno por medio de las reformas de las leyes con el ánimo de seguir implementando una de sus locomotoras del supuesto desarrollo.
Esta y muchas situaciones que acontecen a diario en nuestro país nos hacen ver que las justas luchas en Colombia se siguen dando por medio de la organización de los sectores sociales del país que han levantado su voz de protesta ante las diferentes negativas del gobierno nacional.
Por otra parte entendemos que el proceso de paz nos es tan bueno como lo pinta el gobierno nacional a través de sus medios masivos de comunicación porque mientras él habla de paz, las comunidades afros, campesinos e indígena sentimos lo contrario. Nos siguen matando, así lo ha demostrado el último hecho en el municipio de Caldono, donde el ejército nacional asesinó a un comunero indígena.
También es claro que al gobierno no le interesa la verdadera paz, porque es lamentable que pensando en el posconflicto, luego de la negociación en la Habana - Cuba, haya destinado de los recursos públicos 18 billones de pesos para implementar el pie de fuerza militar. Esto nos deja mucho que pensar ¿si hay paz, para qué tanta inversión en lo militar? Entonces no es cierto que se está negociando la paz, de lo contrario vemos que se están es repartiendo el país para seguir la guerra en contra de los que se oponen a las políticas que nos arrebatan la soberanía y convierten los territorios en mercancía para exportar.
En ese sentido los pueblos indígenas estamos seguros que la paz será una realidad cuando se mejoren las inversiones estatales en la salud, en la educación, en vivienda y cuando no privaticen los servicios públicos. De la misma manera la paz será todo un éxito cuando nuestro territorio esté libre de la minería, de la militarización y de los TLC. De lo contrario la sociedad solo verá la paz en discursos vagos de quienes confunden al pueblo por medio de la propaganda.
Lo cierto es que si dejamos que en nuestro territorio se siga trabajando la minería, vamos a tener “pan para hoy y hambre para mañana” así lo han expresado las personas de la comunidad que se oponen a estos proyectos de muerte.
Historia de la Minería en el pacífico: Cauca.
Impacto de la minería de hecho en
Colombia.
Colombia.
La minería en el Pacífico colombiano siempre ha existido, la búsqueda del oro es lo que para algunos historiadores, marcó la ruta para traer desde el África en la conquista, poblaciones enteras a las selvas del pacífico colombiano. Pero es claro que esta actividad se ha incrementado exponencialmente en los últimos años. Las políticas públicas al respecto están en sintonía con la explotación de los minerales siendo esta una actividad prioritaria en zonas donde pueden existir otras actividades, ya que es declarada la minería como una actividad de “utilidad pública” (art 13 código de minas)En ese sentido grandes zonas agrícolas, hídricas o de biodiversidad se han visto afectadas cuando se descubren riquezas minerales. En el Pacífico colombiano se ha venido realizando históricamente una actividad minera artesanal la cual es denominada de “barequeo”. En esta actividad no se utilizan grandes máquinas sino que por el contrario es la mano del hombre la que extrae de manera muy artesanal el mineral y obviamente en pequeñas cantidades.Pero, en los últimos años la llegada de retroexcavadoras, dragas y dragones ha cambiado la relación con el territorio y dramáticamente las relaciones sociales ya que la presencia de actores armados se ha incrementado con la aparición de este tipo de minería.Es necesario en este punto hacer una pausa y distinguir muy bien la minería ilegal de la minería artesanal, informal o tradicional; ya que muchas veces se trata de confundir estas formas de minería sin tener en cuenta que la artesanal o tradicional es aquella que las comunidades han venido realizando durante décadas y hacen parte de sus prácticas culturales y medios de subsistencia para luchar contra la pobreza; como son los casos de la Toma en el municipio de Suarez o en Tadó y Condoto en Chocó por solo nombrar un par. Y la minería ilegal es muy diferente ya que es ejercida por grupos armados para el beneficio de estructuras del narcotráfico o en algunos casos para multinacionales que se ven beneficiadas con sus acciones de despojo y confinamiento. Por ello se diferencian las ilegales de las artesanales tanto en el autor como en la finalidad de la explotación.Según datos de la defensoría de Pueblo, en Colombia de los casi 9.000 títulos mineros otorgados la mayoría se encuentran en exploración. Al menos 15.000 familias viven de las minerías de hecho o no legalizadas del país, distribuidas en unas 3.600 minas que no cuentan con un título debidamente registrado Y hasta el momento de 3.631 solicitudes de legalización, solo se perfeccionaron 23 contratos de concesión.La minería tradicional y de hecho en Colombia está presente en el 44% de los municipios del país, y representa el 30% del total de las explotaciones mineras. La presión que ejerce la minería sobre la población rural es muy fuerte pasando por encima de los intereses colectivos, destruyendo la propiedad colectiva, como es el caso de los consejos comunitarios, la cual se transforma en propiedad privada, generando expectativas lucrativas dentro de las comunidades; inflando la economía rural lo que trae consigo mayores niveles de pobreza y miseria. Además, la gran minería implica protección y vigilancia en toda la cadena de explotación, que por ser de carácter ilegal, solo puede ser protegida y vigilada por grupos armados ilegales, lo que vulnera aún más las comunidades que de manera directa o indirecta están involucradas en la minería de hecho El Estado ha otorgado concesiones mineras, sin que se hubiese surtido el proceso que garantice el derecho a la Consulta Previa con las comunidades étnicas. Se han identificado entre los posibles impactos que pueden generar el desarrollo de megaproyectos como la minería algunos como: desplazamientos forzados, pérdida de la cultura, desaparición de sus costumbres, tradiciones y lengua, afectación a la salud, pérdida del territorio, vulneración de los derechos a la autonomía y al autogobierno, la destrucción de los bosques, la contaminación de las fuentes de agua, la contaminación del aire y la destrucción de la biodiversidad, la extorción, etc. Las comunidades afrocolombianas e indígenas de manera reiterada han manifestado su desacuerdo con la realización de cualquier tipo de proyecto dentro de sus territorios porque observan que el ingreso de agentes externos vulnera a la madre tierra y por ende se agrede al territorio y a la misma comunidad.La minería ancestral es parte de la historia de muchos pueblos en Colombia. En el caso de pacífico colombiano ha existido una minería artesanal o de subsistencia, ligada a otras formas de vida: agricultura, pesca, recolección. La minería ancestral hace parte constitutiva de la cultura de estos pueblos, es parte de lo que constituye su identidad como pueblos; formas de generación de ingresos que han permanecido a través de los siglos como una tradición productiva de alto valor simbólico en estas comunidades.En la actualidad, dado el auge del precio del oro, se impone una minería ilegal en los territorios. En Chocó, Cauca y Nariño este tipo de explotaciones se desarrolla sin ningún control y sin importar dónde se ubican: áreas protegidas, selvas, territorios étnicos, ocasionando daños irreparables en el territorio. Su carácter clandestino hace aún más complejo el conflicto. De esta manera, las comunidades afrocolombianas ven amenazados sus territorios particularmente, las mujeres barequeras han sido despojadas de sus medios de vida y han perdido su autonomía. Esta situación resulta altamente riesgosa en estas comunidades donde por tradición las mujeres representan el eje de autoridad sobre el cual gira la vida familiar y son quienes permanecen en sus hogares para garantizar la reproducción social en el día a día, dado el alto ausentismo de la figura masculina. En este conflicto tanto los/las mineros artesanales como el conjunto de la población se oponen a la entrada de las grandes empresas y defienden sus territorios y su cultura. Este tipo de conflicto está presente en estos territorios.
http://www.uis.edu.co/webUIS/es/catedraLowMaus/lowMauss13_1/terceraSesion/Impacto%20de%20la%20mineria%20de%20hecho%20en%20Colombia.pdf
El CAUCA: ENTRE LA MINERÍA Y LA GUERRA.
DEPARTAMENTO DEL CAUCA: DESCRIPCION
GEOGRAFICA
Departamento del Cauca El departamento de Cauca tiene una superficie de 29.308 kilómetros cuadrados, limita al norte con el departamento del Valle del Cauca, al este con los departamentos de Tolima, Huila y Caquetá, al sur con Nariño y Putumayo, y al oeste con el Océano Pacifico. El departamento está dividido en 38 municipios. (http://www.uis.edu.co/webUIS/es/catedraLowMaus/lowMauss13_1/terceraSesion/Impacto%20de%20la%20mineria%20de%20hecho%20en%20Colombia.pdf)
Este
departamento se encuentra ubicado en el macizo colombiano también conocido como
nudo cordillerano, allí nacen la cordillera central y occidental, al igual que
el rio Cauca y Magdalena. Este departamento cuenta con diversidad de sistemas
morfogénicos como lo son los litorales, montaña baja, media y alta, con
diferentes pisos bioclimáticos como el sub-andino, alto andino y páramo.
Con
una temperatura promedio de 17ºC y una altura media de 1750 msnm, el
departamento del cauca se encuentra ubicado y/o conformado por el ecosistema de
selva tropical húmeda, y presenta una precipitación media anual de 1941 mm.
El relieve del territorio del departamento del
Cauca pertenece al sistema andino distinguiéndose de manera general en siete
unidades morfológicas: la llanura del Pacífico, cordillera Occidental;
cordillera Central, altiplano de Popayán, Macizo Colombiano, Valle del Patía y
el sector de la cuenca del Amazonas. La llanura del Pacífico, comprende dos
sectores la faja costera o andén aluvial caracterizada por ser baja, cubierta
de bosque de mangle, anegadiza, tanto por la cantidad de ríos, caños y
estuarios que llegan a la costa del océano Pacífico, como el estar sometida al
flujo y reflujo de las mareas, el otro sector es la llanura propiamente de
colinas que comprende la vertiente occidental de la cordillera Occidental.
La
cordillera Occidental en el Cauca se extiende de suroeste a noreste; entre los
accidentes más destacados se encuentra la cuchilla de Napí, los cerros de
Guaduas, Munchique y Naya y el Valle del río Cauca. La cordillera Central
atraviesa de sur a norte el oriente del departamento, los accidentes relevantes
son el volcán de Sotará, Petacas y el nevado del Huila en el límite
departamental.
El
Altiplano de Popayán, encajonado entre las cordilleras Occidental y Central, se
observa como accidente dentro de la meseta el cerro La Tetilla. El Macizo
Colombiano compartido con el departamento del Huila, entre los accidentes más
representativos están el páramo del Buey, los volcanes de Cutanga y Puracé, el
pico de Paletará y la sierra nevada de los Coconucos. El valle del Patía,
enmarcado por las cordilleras Occidental y Central, por donde corre el río
Patía de norte a sur, se extiende hacia el departamento de Nariño. La cuenca
del Amazonas, corresponde a la denominada Bota Caucana, por donde pasa el río
Caquetá.
Fuente: (Gobernación de Cauca. Fondo para el Financiamiento del Sector Agropecuario, FINAGRO. Instituto Geográfico Agustín Codazzi
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